El antiguo priorato de El Tallat, monasterio edificado en la cima más alta de la sierra de El Tallat a mediados del siglo XIV, fue el recuperador del cultivo de la vid, iniciado en la época del imperio Romano, y abandonado bajo la ocupación árabe. La altitud con inviernos fríos y veranos muy cálidos, con importes saltos térmicos día y noche, junto con la introducción de capas de las variedades Merlot, Cabernet Sauvignon, Chardonnay y Riesling ha hecho que la producción sea de una excelente calidad.